sábado, 6 de junio de 2009

Entre Tupidos Valles

Todo comienza cuando un sábado de una primavera ansiosa por despertar cogemos las maletas para adentrarnos en la naturaleza salvaje, brillante y verde...
Todos estábamos preparados, solo faltaba el Sol (contratado de antemano) que tan bien nos vino, y un buen desayuno antes de iniciar la sinuosa ruta que nos colmó de belleza (y de un montón de curvas, dicho sea de paso).
Allí con brazos abiertos y sonrisa digna de quien disfruta con lo que cuenta, estaba Sandra, montañera entusiasta de carácter contagioso que se montó en nuestro Bus donde empezó a deleitarnos con historias y leyendas que fueron embrujando el camino. Mientras, Mikel hacía de su trabajo malabares para sortear cualquier obstáculo que nos entorpeciera la andadura.
Y llegamos a nuestra primera etapa:
Ansó, localidad de estampa pirenaica, como de cuento, enclavado en un valle sorteado por un río que da vida al bonito pueblo coronado de típicas y curiosas chimeneas troncocónicas, con algunas casas encaladas y pintadas de azulete, que bien alejan a moscas, mosquitos y brujas...y algunas otras que aun conservan el antiguo sabor de la piedra. Nos dimos un buen paseo y llegamos al museo etnográfico y la iglesia donde nos esperaba Pilar para contarnos los usos y costumbres de lugar y lugareños de antes y de ahora. Más tarde retomamos camino a la vera del río, donde el bus ansiaba salir corriendo hacia uno de los puntos fuertes del viaje, (a comer toca); así que con tanto disfrute sensorial unos boliches acompañados de pollo y setas bien condimentados, hicieron nuestras delicias.
Y claro está, después de llenar el ojo y la tripa tocaba la visita al Monasterio de San Pedro de Siresa, de época Carolingia, con cierto aspecto militar, paredes lisas sin recargamiento, sin naves laterales, con varias reconstrucciones a sus espaldas y cuyo altar mayor está presidido por San pedro que vigila el monasterio con tiara papal y llave en mano. Representa sencillez y austeridad propia de la época de construcción.
De camino a Hecho oímos la leyenda del puente del Diablo de Siresa: un pastor harto de ver como sus ovejas caían siempre por el mismo precipicio al borde del río, juro y perjuro que si alguien construyera un puente que les ayudara a pasar,haría lo que fuera necesario... Un día, el pastor se encontró con un individuo extraño que le prometió su anhelado puente, si a cambio le daba su alma para la eternidad. El pastor accedió con la condición de que lo terminara antes del amanecer.
En eso quedaron…
El pastor incrédulo y desconfiado vuelve a su casa, cena con su mujer y se acuesta, pero nervioso e inquieto empieza a ver pasar las horas: las 2 las 2:30...las 3 y se queda atónito al ver que a cada rato iba apareciendo una parte del puente hecha...Asustado al ver peligrar su alma, va a casa del vecino y le roba el mejor gallo que tiene,se acerca sigiloso a la parte baja del puente donde el diablo estaba colocando las tres últimas piedras y justo en ese momento le tira de las patas al gallo haciéndolo cantar desgañitado. El Diablo sonriente le dice: ya te queda
poco para perder tu alma..y éste le espeta: no creo, tú me has dicho que te quedarías con ella si el puente estaba terminado al amanecer y el gallo ha cantado antes de que terminaras...Así que el pastor se quedó con su alma y su puente: El puente de Siresa.
Y todo esto os lo escribo (al amparo de un rico té de jazmín y excelente compañía).
Oh y momento cumbre cuando nos acercamos a Hecho y al lado de pilón con esa agua capaz de calmar al más sediento, nos hacemos una foto de familia junto al desconjuradero que como no tiene su historia: construcción cuyo tejado asoma a cuatro aguas y que tenía dos funciones, mostrar donde empieza el bello pueblo(ya que forma parte del camino de Santiago) y "partir" las tormentas: si la misma era tan letal que ningún método que usaban tradicionalmente la ahuyentaba, los lugareños avisaban al cura para que rezara las pertinentes oraciones
con el fin de derivarla hacia otro lugar...(como otra táctica, que consistía en poner hacia arriba los cuchillos para frenar la tormenta con sus cortes)
A pasear toca: preciosa visita a Hecho atravesando sus casas solariegas de piedra que van conformando callejones llenos de encanto, y de ombligos de venus casi en cada rincón. Los balcones rebosantes de alegría con sus macetas llenas de flores evocaban ese sabor andaluz de cualquier rincón de algún patio Cordobés, al abrigo de las verdes montañas.
Sentadas en un banco señoras de falda negra y jersey de pico hablaban del tiempo y del menú previsto mientras nos observaban con atención al pasar por su lado. El tiempo pacería detenerse. Mientras acercándonos al bus de nuevo, la guía nos explicaba el significado de unos símbolos que encabezaban algunas puertas de las casas, y se utilizaban para alejar a las brujas...
De camino al la Capital de la jacetania, la última historia de Pirineos nos esperaba: Cuentan que había un rey que se llamaba Atlantis que tenía una hija llamada Pirene. Un día apareció un ser que era medio hombre y medio Dios llamado Hércules, que se quedo prendado de Pirene y se amaron apasionadamente, pero Atlantis no aprobaba el emparejamiento de éstos, por lo que comenzaron a verse a escondidas, un día Hércules comenzó a sentirse mal y se dio cuenta de que tenia que volver a su tierra natal: Grecia, y le prometió a Pirene que a lo sumo en
una semana estaría de regreso. Pasada la semana sin noticias de él, Pirene desesperada y dándose cuenta de que estaba embarazada se siente abandonada y avergonzada, y decide no decir nada y retirarse a vivir al monte; al ser una Princesa, no sabía proporcionarse modo de vida alguno por lo que a falta de ánimo y fuerzas se tumba en el suelo y cual cisne en su último canto relató apenada su historia, y murió. Días más tarde, Hércules regresó tras haber estado defendiendo su tierra en una batalla, y al buscar a su amada y darse cuenta de lo que ésta había hecho y para mitigar su dolor decidió unir piedras hasta format una montaña. Como su dolor no desaparecía siguió uniendo piedras hasta que llegó a formar muchas montañas, y formó una cordillera y le llamó: Pirineos, para que todo el mundo supiera el gran amor que había sentido por Pirene.
Así nos contaba la guía como habían nacido los Pirineos.
Al llegar a Jaca(tierra de peregrinaje), nos acercamos a la Ciudadela, emblema de la ciudad, y nos adentramos en el diminuto mundo de los soldaditos de plomo, que nos cuentan la evolución del mundo cronológicamente.
Tras salir del museo finalizamos con la visita a la ciudadela, auténtico fortín que se conserva casi intacto.
Y ya está bien por un día....
A descansar en un Hotel abrigado por montañas...Dulces sueños.

Amanece un día precioso, y admiramos la panorámica que asoma desde la ventana de la planta 1ª. Con energía empezamos: un copioso desayuno presagiaba buen paseo.
Y asi lo hicimos hasta que llegamos al centro de Jaca donde se asoma la Catedral tímida, una de las primeras muestras de Románico en España, dando la espalda a la Plaza del mercado. En frente, las delicias de los amantes de pintxos y tapas en el Fune o el Gorbea o tantos otros con maravillas en la barra.
Entre callejuela y callejuela encontramos la Torre del Reloj, antigua cárcel Real y la estatua de Ramiro I vigilando las calles que nos guían al Ayuntamiento en cuyo interior hay tres campanas que los lugareños nos invitan a llevar si somos capaces...
Como colofón, y ya siendo hora tocaba disfrutar de las delicias gastronómicas del Hotel...
Y el regreso, impactante: seguí con atención el curso del embalse de Yesa, silencioso,suave y caudaloso. ¿Quién da más?
Regreso y a retener todo.

...Huesca: País, Paisaje y Paisanaje...




1 comentarios:

Veri dijo...

Recopilaría todos estos relatos y editaría un libro que se llamara: "Sitios que no puede dejar de visitar". Una vez más, consigues describir todas aquellas cosas que están implícitas en los viajes y que no somos conscientes y que en ocasiones ni disfrutamos. Prometo estar más atenta a los detalles en próximos viajes.
Gracias por tu blog.