domingo, 5 de julio de 2009

PURA RAZA: PAIS BASQUE

Aquí voy entre traqueteo y traqueteo y no de tren, sino con el movimiento típico del interior del bus en marcha, con música de fondo y voces sonoras alrededor, agitadas quizá por el regreso tras vivir un día precioso, y largo en lo que ha cundido, corto en cuanto a sensación.

Bienvenidos al País Vasco Francés: ¡¡Ongi Etorri!!


Partíamos a primera hora de una fresca mañana (según predicciones), y atravesamos la frontera entre paisaje verde, exultante, brillante, con un tímido sol asomándose entre las montañas.
El mar y los acantilados te empujan a acercarte, ¡¡¡ay bendito paisaje!!!

Llegada a nuestro primer destino:

Abadie D´Antoine (dantuan, según lo pronuncian ellos): difícil de encontrar, se trata de un Chateaou a caballo entre los siglos XIX y XX (1967 - 1976) obra del genio Antoine Dabadie, astrónomo,explorador y amante de los viajes, que va recorriendo el mundo y adornando su casa de vacaciones (vaya casita...) de diferentes estilos: asiatico, árabe(especial mención a la sala de este estilo, espectacular), la habitación de su querida esposa, y demás salas que bien ponen de manifiesto el amor por todo lo que tenga que ver con sus paseos por el mundo y especialmente con Africa. Sabedor de 14 idiomas, fue todo un personaje. Y gracias a él podemos deleitarnos con este genial y precioso castillo que parece sacado de un cuento (por cierto estilo Neogótico), con sus jardines exquisitamente cuidados y con unas vistas imponentes a la larga playa de Hendaya (considerada una de las mejores del País Vasco), y al fondo la pintoresca, y bonita Fuenterrabia (Hondarribia) ,que nos saluda desde la otra parte.


Por supuesto no nos faltó visita guiada para adquirir más conocimiento y tras la misma tocaba uno de los puntos fuertes del viaje:

San Juan de Luz, uffffffffffffff que maravilla para los sentidos. Ya la entrada del pueblo nos deja ojipláticos: no podemos perder detalle. sabeis que se disputan el lugar de casamiento de nada más y nada menos que del Rey Sol sí sí, Luis XIV. Aquí presumen de que se casó con su novia española Maria Teresa en la iglesia de San Juan Bautista, con su imponente retablo digno de una visita. Así que justo a la entrada al lado del puerto nos espera con característica fachada y dos especie de torreones a cada lado, la Mansión de Luis XIV, donde dicen que vivió unos 40 días antes de contraer matrimonio, y muy cerquita la Mansión donde pernoctó su esposa antes del celebrado día. Para los curiosos, las entradas a la casa del Rey cuestan unos 4-5 € y unos 2-3€ las de la mansión de M Teresa). A todo ello podeis añadir un rico helado en la bohemia plaza que hace de eje principal, y delimita el puerto de las callejuelas comerciales y la playa con sus innumeables restaurantes.En esta plaza que hace las delicias de grandes y pequeños, cualquiera puede sentirse como un artista en el famoso Montmatre de París, todos aúnan esfuerzos por pintar de forma excepcional, y cada uno con su particular estilo: unos caricaturas, otros cuadros preciosos con motivos marinos....en fín una amalgama de color, que da brillo y entretiene a todos los que sentados en las terrazas, disfrutan de cualquier movimiento de la brocha de los artistas...Ciudad con Charme...
No me olvido de lo más característico,el tipismo de sus casas, el colorido , el tipo de construcción: en fin....Que lujo poder admirar tanta belleza, tanta explosión de color, especialmente casas Rojas y Verdes, con grandes balconadas llenas de flores, con aspecto de caserío, y con ese glamour que a su vez le da el exotismo de lo francés.
Cuanto más vengo , más me gusta. Así que ni lo penseis por que si el Rey Sol lo eligió para desposarse por algo sería.
Hay que probar los dulces, risquísimos y de todo tipo: desde rellenos para los más golosos hasta gofres o Creps que casi son la especialité de la casa.
Este pueblo es para relajarse y disfrutar, que la vida es corta y hay que hacerla intensa.


Por último regresamos, (hemos tomado incluso el sol en la playa), con la sonrisa puesta y las retinas cargadas de belleza.


Savoirfare.

2 comentarios:

Veri dijo...

Para los que estamos metidos en el bucle diario y actividad vertiginosa, la maravilla para los sentidos poder leerte y disfrutar casi en primera persona cada viaje.
Me quedo con tu última frase: Hay que vivir la vida intensamente y eso no significa muchas cosas grandes sino disfrutar de las pequeñas que es lo que tu nos enseñas en este magnífico blog.

Té verde dijo...

Querida Veri,
Si para disfrutar son todos y cada uno de los posts que componen este blog,tus comentarios no solo lo complementan sino que además lo enriquecen.
Me he convertido en una fan incondicional de vosotras dos.
Seguid así